Velando por el bienestar social de los menores

Promover el bienestar y el desarrollo personal y social de los menores, niños, niñas y adolescentes y sus familias, en todos los ámbitos, es la misión fundamental de la Fundación Adcara. Para lograr este fin, la entidad colabora con instituciones y particulares en el desarrollo de programas sociales, mediando, facilitando y capacitando a las personas con el objetivo de mejorar su calidad de vida.

En 1994 un grupo de estudiantes de Trabajo Social de la Escuela Universitaria San Vicente de Paúl de Zaragoza se postuló ante la Administración pública para colaborar con ella en la atención a los menores con necesidades de apoyo social. Nacía así la Asociación de Desarrollo Comunitario en Áreas de Aragón, que en noviembre de 2008 se acabó constituyendo como la Fundación Adcara.

A lo largo de la última década, el contexto en el que actúa la organización ha ido cambiando en función de las circunstancias socioeconómicas por las que ha venido atravesando la sociedad aragonesa. La situación de crisis ha ahondado las necesidades de las familias en situación de máxima exclusión que precisan de apoyos y medidas complementarias para garantizar su bienestar, precisando afianzar la red pública y privada de servicios sociales.

Enmarcado en esta realidad, el trabajo de la Fundación Adcara se centra en la atención de las personas, grupos y comunidades con dificultades en el área social, prioritariamente menores de edad en situación de riesgo, desamparo, absentismo escolar, conflicto social o infractores. Desarrolla medidas de atención a la infancia y adolescencia que presenta dificultades de integración familiar, social y laboral, concertando programas para el desarrollo de actividades de prevención, asistencia, resocialización o asumiendo directamente estas funciones.

Las principales líneas de trabajo de la Fundación Adcara se resumen en tres grandes bloques. El primero es la terapia familiar y grupal. Este programa tiene como finalidad abordar aquellas situaciones de dificultad en la convivencia familiar, interviniendo de manera integral sobre el conjunto de circunstancias que la originan. El objetivo es encontrar, con la propia familia, soluciones facilitadoras que produzcan cambios positivos en su estilo de vida.

En el plano de la educación, Adcara establece cauces de colaboración con instituciones y servicios competentes en el ámbito educativo y social, con el fin de prevenir y erradicar el absentismo escolar en el alumnado de Educación Infantil, Primaria y Secundaria Obligatoria.

El tercero de los campos de actuación de la fundación se centra en el bienestar y el buen trato a la infancia. Para ello, Adcara se especializa en el diseño y publicación de diferentes estudios de investigación, elaborando guías y protocolos de actuación. El objetivo es sensibilizar y motivar a los profesionales que trabajan directamente con la infancia y sus familias sobre su papel en la prevención y detección del maltrato infantil, promoviendo actuaciones coordinadas entre las diferentes instituciones implicadas en la atención a la infancia.

Adcara pertenece a la Red Aragonesa de Entidades Sociales por la Inclusión desde el año 2006, ya que en la fundación consideran imprescindible establecer mecanismos de trabajo y coordinación entre las diferentes entidades sociales que, como ella misma, trabajan con personas en situación o riesgo de exclusión social. De este modo, trata de promover el intercambio de experiencias y buenas prácticas con la intención de favorecer la inclusión social de la población a la que atiende.

Con este mismo espíritu, la Fundación Adcara colabora con otras redes o instituciones como el Observatorio de la Adolescencia de Aragón, la Federación de Asociaciones para la Prevención del Maltrato Infantil (FAPMI) o la plataforma Unidos por la Prevención de la Explotación Sexual Comercial de Niños, Niñas y Adolescentes, así como con el conjunto de Administraciones públicas de la comunidad autónoma, en especial con el Instituto Aragonés de Servicios Sociales y el Instituto Aragonés de la Mujer. También está adherida a la campaña para la prevención de la violencia sexual contra la infancia Uno de Cada Cinco y es firmante de los Diez Principios del Pacto Mundial basados en Declaraciones y Convenciones Universales.

La organización también promueve la participación de la sociedad en los fines por los que trabaja. Y lo hace a través de un plan de voluntariado, en vigor desde el año 2015, que regula el papel de estos colaboradores altruistas. Estos voluntarios sirven de apoyo a los técnicos en la asistencia a las personas, grupos y comunidades objeto de su atención.

Una de las ideas que vienen determinando el trabajo de Adacara es la convicción de que las personas usuarias, independiente de la edad, han de jugar un papel más activo en las decisiones que afectan a su vida, por lo que deben tener la oportunidad a ser escuchados en todo proceso de intervención que gestione la entidad. En este sentido, una de las principales labores que tiene por delante es continuar desarrollando su Plan de Participación para Niños, niñas, adolescentes y usuarios, ya que “el resultado de esta participación es imprescindible para conocer y repetir los aciertos y para solucionar y no repetir errores”, aseguran. Por ello, la necesidad de estructurar este plan va a ser uno de los principales retos de trabajo de Adcara para los próximos años.

 

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